Oraciones Milagrosas

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INVOCACIÓN A LOS SANTOS ÁNGELES


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Queridos Ángeles Celestiales, todos los que habitan en el Cielo y nos
ayudan en la tierra, guíennos. Ministren las necesidades de toda la
humanidad. Sean para nosotros un enlace entre Dios y el hombre.
Protejan los sagrarios del mundo así como protegen nuestros corazones
contra los ataques del maligno. Queridos Ángeles, lleven nuestras
necesidades y peticiones al Cielo, y déjenlas en el Altar Divino del
Sagrado Corazón de Jesús.
 Amén.

ORACIÓN POR LA IGLESIA REMANENTE


Madre Celestial, Protectora y Refugio de la Fe, protege y guía al resto
santo de la Tradición de la Fe. Consérvanos fieles a la Tradición de
la Iglesia según lo transmitido por el Papa Juan Pablo II (y Benedicto
XVI) y manifestado en el nuevo Catecismo. Ayúdanos a llevar audazmente
la luz de esta fe frente a toda apostasía, herejía y cisma. Une
al resto santo en Tu Inmaculado Corazón. 
Amén.

ORACIÓN PARA CAMBIAR EL CURSO DE LOS ACONTECIMIENTOS HUMANOS

Elijo con mi libre voluntad amar a Dios sobre todas las cosas y a mi
prójimo como a mí mismo. Elijo lo siguiente: el Amor Santo en el momento
presente, y busco la ayuda de Dios para seguir haciéndolo en
cada momento futuro. 
Amén.

ORACIÓN DE PAZ


Padre Celestial, Creador de todo lo que es bueno, toma dominio sobre
mi corazón. Rindo a Ti cada carga y cada cruz, toda gracia y cada
virtud que pueda tener. Perfecciona mi corazón a través de Tu Divina
Voluntad. Concédeme una sumisión pacífica a Tu Voluntad en todas
las cosas. Amén.

QUEDATE SEÑOR, CONMIGO, Oración efectiva para mejorar nuestra salud física y espiritual


Quédate, Señor, conmigo, porque ten necesito ver presente para no olvidarte, pues ya sabes con cuenta frecuencia te abandono.

Quédate, Señor, conmigo, porque soy muy débil y necesito de tus alientos y de tu fortaleza para no caer tantas veces.

Quédate, Señor, conmigo, porque Tú eres mi vida y sin Ti con frecuencia decaigo en el fervor.
Quédate, Señor, conmigo, porque Tú eres mi luz y sin Ti estoy en tinieblas.
Quédate, Señor, conmigo, para que oiga tu voz y la siga.
Quédate, Señor, conmigo, para demostrarme todas tus voluntades.

Quédate, Señor, conmigo, porque deseo amarte mucho y vivir siempre en tu compañía.
Quédate, Señor, conmigo, porque todo mi ser te está consagrado y Tú me perteneces.
Quédate, Señor, conmigo, y haz de mi corazón una celda de amor de la cual nunca te alejes.
Quédate, Señor, conmigo, si quieres que se te fiel.

Quédate, Señor, conmigo, porque aunque mi alma es muy pobre, deseo que sea para Ti un lugar de consuelo, un huerto cerrado, un nido de amor.
Quédate, Señor, conmigo, y haz que tu amor me inflame tanto que me consuman sus amorosas llamas.
Quédate, Señor, conmigo, porque se hace tarde y declinan las sombras, es decir, se pasa la vida, se acerca la cuenta, la eternidad, y es preciso que redoble mis días, mis esfuerzos, que no me detenga en el camino y por eso te necesito. Se hace tarde y se viene la noche, me amenazan las tinieblas, las obscuridades, las tentaciones, las sequedades, penas, cruces, etc., y Tú me eres preciso, Jesús mío, para alentarme en esta noche de destierro, ¡Cuánta necesidad tengo de Ti!

Quédate, Señor, conmigo, porque en esta noche de la vida y de los peligros, deseo ver tu claridad, muéstrateme y haz que te conozca como tus discípulos en el partir del pan, es decir, que la unión Eucarística sea la luz que aclare mis tinieblas, la fuerza que me sostenga y la única dicha que embriague mi corazón.

Quédate, Señor, conmigo, porque cuando llegue la muerte, quiero estar junto a Ti y si no realmente por medio de la Sagrada Comunión al menos quiero tener mi alma unida a Ti por la gracia y por un abrasado amor.

Quédate, Señor, conmigo, no te pido sentir tu adorable presencia y tus regalos divinos que no los merezco, pero tu residencia en mi por la gracia ¡oh, sí que te la pido!

Quédate, Señor, conmigo, pues a Ti sólo te busco, tu amor, tu intimidad, tu Corazón, tu espíritu y tu gracia. Te busco por Ti mismo porque te amo; y no te pido más recompensa que amarte con solidez, prácticamente, amarte únicamente, amarte cuento puedo, amarte con todo mi corazón en la tierra para seguir amándote con perfección por toda la eternidad

Dios mío permiteme ser bendecido por tus palabras!

Amén