Oraciones Milagrosas

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ORACIÓN DEL HERMANO FRANCISCO DE ASIS


Señor! Haz de mí un instrumento de Tu Paz.
Que donde haya odio, yo ponga Amor.
Donde haya ofensa, yo ponga Perdón.
Donde haya duda yo ponga Fe.
Donde haya error, yo ponga Tu Verdad.
Donde haya tinieblas, yo ponga Luz.
Donde haya Discordia, yo ponga Unión.
Donde haya desesperación, yo ponga Esperanza.
Donde haya tristeza, yo ponga Alegría
Concédeme Señor la gracia, de no buscar tanto ser amado
como
Amar; ser comprendido, como comprender; ser consolado,
como consolar, porque dando es como recibimo, perdonando
es como somos perdonados y muriendo en Tí es como
nacemos a la Vida Eterna.

ORACIÓN PARA CUANDO ESTAS ENFERMO


 “YO SOY” La Resurrección y la VIDA de todo BIEN 
en mi CORRIENTE DE VIDA. DIOS ES VIDA,
 ES SALUD PERFECTA, ES FORTALEZA; 
Yo me enchufo a la corriente electrónica de Energía 
Divina y me siento sano, fuerte, curado. 
Gracias padre que TU ERES VIDA. 

MAGNIFICAT (Esta oración es poderosísima)

(Esta oración es poderosísima, fue dictada por el Espíritu Santo,
 a la Santísima Virgen María, cuando, llevando en su seno virginal la encarnación del Verbo Divino, 
fue a visitar a su Prima Isabel en la montañas de Judea): 

 Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu está transportado 
de gozo en Mi Dios, Salvador Mío. Porque ha puesto
 los ojos en la bajeza de su esclava, por tanto ya desde
 ahora me llamarán Bienaventurada todas las generaciones! 
 Porque ha hecho en mí grandes cosas, 
Aquél que es Todopoderoso, cuyo nombre es Santo y cuya 
Misericordia se derrama de generación en generación, 
sobre los que le aman. Hizo alarde del poder de Su Brazo. 
Deshizo las miras del corazón de los soberbios; derribó del trono a los poderosos y ensalzó a los humildes; colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió vacíos. 
 Acordándose de su Misericordia acogío a Israel su siervo, 
según la promesa que hizo a nuestros Padres, a Abraham y 
a su descendencia, por los siglos de los siglos.
 Así sea. 
Gloria sea dada al Señor! 

ORACIÓN POR UNA MADRE (O UN PADRE)


 Señor a esta hija que fue mi madre sobre la Tierra, 
le debo honda gratitud por todo el Amor que me dió 
y por todos los sacrificios que hizo por mi causa. 
Recíbela Señor en el seno de Tu Misericordia y por 
lo mucho que se sacrificó por mí, perdónale sus errores 
y ahora que está contigo házla feliz. 

Gracias Padre. 

ORACIÓN DE UN HOMBRE CASADO

 

Recuérdame Señor, que sesenta minutos hacen una hora, 
que todo minuto es importante y que toda vida 
Te Pertenece. Ayúdame, Señor a vivir de tal manera, 
que cada noche pueda acostarme con la conciencia limpia, sin sentirme acusado por el rostro
 de alguna persona a quien yo haya causado dolor. 
 Ayúdame Señor, a ganarme la vida honestamente y que, al hacerlo así, pueda yo hacer a otros, lo que yo quisiera que ellos me hicieran a mí. 

Ensordéceme Señor, para el sonido del dinero manchado. 
 Ciégame Señor, para no ver las faltas de otro; 
pero revélame las mías. Guíame Señor, para que cada noche pueda sentarme frente a mi esposa, la cual ha sido una de las mayores bendiciones que 
Tú me has dado, sin que tenga nada que ocultarle. 
 Manténme Señor, lo suficientemente joven para 
reir con los niños y lo suficientemente adulto para ser considerado con los ancianos. 
 Y por fin, Señor, cuando venga el día de mi despedida del olor de las flores, 
del suave caminar y del suave crujir de la arena bajo mis pasos, 
dispón que la ceremonia sea corta y que el epitafio sea: 
“POR AQUÍ PASÓ UN HOMBRE DE BIEN” 

QUEDATE SEÑOR, CONMIGO, Oración efectiva para mejorar nuestra salud física y espiritual


Quédate, Señor, conmigo, porque ten necesito ver presente para no olvidarte, pues ya sabes con cuenta frecuencia te abandono.

Quédate, Señor, conmigo, porque soy muy débil y necesito de tus alientos y de tu fortaleza para no caer tantas veces.

Quédate, Señor, conmigo, porque Tú eres mi vida y sin Ti con frecuencia decaigo en el fervor.
Quédate, Señor, conmigo, porque Tú eres mi luz y sin Ti estoy en tinieblas.
Quédate, Señor, conmigo, para que oiga tu voz y la siga.
Quédate, Señor, conmigo, para demostrarme todas tus voluntades.

Quédate, Señor, conmigo, porque deseo amarte mucho y vivir siempre en tu compañía.
Quédate, Señor, conmigo, porque todo mi ser te está consagrado y Tú me perteneces.
Quédate, Señor, conmigo, y haz de mi corazón una celda de amor de la cual nunca te alejes.
Quédate, Señor, conmigo, si quieres que se te fiel.

Quédate, Señor, conmigo, porque aunque mi alma es muy pobre, deseo que sea para Ti un lugar de consuelo, un huerto cerrado, un nido de amor.
Quédate, Señor, conmigo, y haz que tu amor me inflame tanto que me consuman sus amorosas llamas.
Quédate, Señor, conmigo, porque se hace tarde y declinan las sombras, es decir, se pasa la vida, se acerca la cuenta, la eternidad, y es preciso que redoble mis días, mis esfuerzos, que no me detenga en el camino y por eso te necesito. Se hace tarde y se viene la noche, me amenazan las tinieblas, las obscuridades, las tentaciones, las sequedades, penas, cruces, etc., y Tú me eres preciso, Jesús mío, para alentarme en esta noche de destierro, ¡Cuánta necesidad tengo de Ti!

Quédate, Señor, conmigo, porque en esta noche de la vida y de los peligros, deseo ver tu claridad, muéstrateme y haz que te conozca como tus discípulos en el partir del pan, es decir, que la unión Eucarística sea la luz que aclare mis tinieblas, la fuerza que me sostenga y la única dicha que embriague mi corazón.

Quédate, Señor, conmigo, porque cuando llegue la muerte, quiero estar junto a Ti y si no realmente por medio de la Sagrada Comunión al menos quiero tener mi alma unida a Ti por la gracia y por un abrasado amor.

Quédate, Señor, conmigo, no te pido sentir tu adorable presencia y tus regalos divinos que no los merezco, pero tu residencia en mi por la gracia ¡oh, sí que te la pido!

Quédate, Señor, conmigo, pues a Ti sólo te busco, tu amor, tu intimidad, tu Corazón, tu espíritu y tu gracia. Te busco por Ti mismo porque te amo; y no te pido más recompensa que amarte con solidez, prácticamente, amarte únicamente, amarte cuento puedo, amarte con todo mi corazón en la tierra para seguir amándote con perfección por toda la eternidad

Dios mío permiteme ser bendecido por tus palabras!

Amén

Oración a Jesucristo, poderosa para agobiar los males


¡Oh Salvador mío, fuente inagotable de dulzura y de bondad! 
No piense yo más que en Vos. 
Cuando al mismo tiempo que a Vos se ama 
cualquiera otra cosa, ya no se os ama, ¡oh Dios mío!, con verdadero amor. ¡ 
Oh amor lleno de dulzura, dulzura llena de amor,
 amor exento de penas y seguido de infinidad de placeres; amor tan puro y tan sincero que subsiste en todos los siglos; amor cuyo ardor no hay cosa que pueda apagar ni entibiar! 
¡ Jesús, mi adorable Salvador, cuyas bondades, 
cuyas dulzuras son incomparables, caridad tan perfecta como que sois nada menos que mi Dios! 
Véame yo abrasado en vuestras divinas llamas, de 
suerte que no sienta ya más que aquellos torrentes de dulzuras, de placeres, de delicias y de alegría, 
pero de una alegría enteramente justa, enteramente casta, pura, santa y seguida de aquella perfecta paz que solamente en Vos se encuentra. Sea yo abrasado en las llamas de aquel amor, 
¡oh Dios mío!, con todo el afecto de mi corazón y de mi alma.
 No quiero, bien mío, no quiero en lo sucesivo más amor que el vuestro.
 Amén.

JESUS DE MEDINACELI, ORACION PARA PEDIR UN MILAGRO (AMOR, DINERO, TRABAJO, SALUD)



Amado Jesús Cautivo de Medinaceli 
mi Señor, mi Rey, mi Salvador, 
mi Dios; Señor, Jesús mío amabilísimo, 
te pido perdón por mis 
errores y equivocaciones,
 y me hago el firme propósito de enmendarme 
para no volver a ofenderte.

 Oh dulce y adorado 
Jesús Nazareno que nos diste la prueba más 
grande de tu amor y sufriste toda clase de
 penas, de afrentas y de padecimientos, 
de Pasión y de muerte en la cruz,
 para redimir al mundo,
 para nuestra salvación: 
yo te doy las gracias, 
oh Señor Jesús, por habernos amado tanto,
nunca me cansaré de alabarte y bendecirte por ello, 
y siempre serás mi dueño, mi Dios y Señor.

 Oh Jesús,
 Divino Redentor nuestro, 
te agradezco los dones que
 me has dispensado te agradezco
 todo lo bueno que
 haces por mí, pues sé que a pesar
 de mis faltas me escuchas; 
por ello, 

Tú que eres bueno y misericordioso, 
lléname de paz, de luz, de justicia, de amor, 
cúbreme con tu Preciosísima Sangre y protégeme
 y cuídame en todos mis caminos. 

Oh buen Padre, Jesús de Medinaceli, por tu 
Pasión Sacrosanta, por tu gloria y tú poder, 
por los muchos milagros que has obrado a
 favor de los que suplicamos ante tu 
Sagrada Imagen, 
humildemente solicito
 tu milagrosa asistencia. 

Te pido, te ruego, te imploro de todo corazón, 
alivies la pesada carga de mis hombros, 
auxíliame y dame la tranquilidad que tanto
 preciso en estos momentos 
de aflicción y angustia.

 ¡Oh Jesús mío! Brazo fuerte y protector mío 
Tú que eres bálsamo en nuestras enfermedades 
solución en nuestras dificultades y ahogos, 
ayuda en nuestras necesidades y problemas y 
haces posibles las cosas imposibles,
 no me abandones ahora que tanto te necesito 
atiende esta apremiante
 y angustiosa petición
 que con el mayor fervor de mi alma te hago:
 (decir con infinita fe lo que se desea alcanzar). 

Oh Jesús Nazareno de Medinaceli, Rey de eterno
 de amor y paz, Padre de misericordia y consuelo,
 creo en Ti, espero en Ti, 
confío en Ti , te amo y 
venero con todo mí ser, Tú que todo lo puedes, 
te ruego, atiende cuanto antes
 mi solicitud, no me dejes 
sin ayuda, mi buen Jesús. Señor de Medinaceli, 
dame fuerzas para avanzar y haz que siempre 
persevere en el bien, aumenta mi fe, esperanza y 
caridad, dame tu amparo noche y día y ayúdame
 con tu gracia para que sea cada vez 
más digno de tu inmenso
 amor y misericordia.

Rezar el Credo, tres Padrenuestros y Gloria. 

Hacer la oración y los rezos tres días seguidos, empezando en viernes.
 Encender una vela blanca o morada cada día.